En Quimet Roca: maestro de hockey, maestro de vida

Nos ha dejado, a los 95 años, Joaquim Roca i Saurí, Quimet Roca, una figura clave en la historia del hockey hierba del FC Barcelona y, sobre todo, un maestro de vida para muchas generaciones de deportistas.

Hijo de Joaquim Roca i Laforga, gran campeón nacional de la sección de Atletismo del Barça en los años 20 y 30, quien inició en este deporte a sus dos hijos, Carles y Joaquim. Joaquim hijo destacó en lanzamiento de jabalina y en salto con pértiga, siendo cuatro veces internacional con la selección española de atletismo en los años 50.

En los años 60 fue contratado por el RC de Polo como preparador físico y entró en contacto con el mundo del hockey, del que ya forma parte fundamental de su historia.

Después de los Juegos Olímpicos de Múnich, en septiembre de 1972, en el primer entrenamiento de la temporada, se comunicó una noticia que marcaría un antes y un después en la sección de hockey del FC Barcelona: el club había fichado a un entrenador profesional. Y no era cualquiera. Era Joaquim Roca i Saurí. Entre sus méritos figuraba haber sido preparador físico de la selección española de hockey. Por primera vez en la historia de la sección, el Barça apostaba por un profesional que estructurara una escuela de hockey con criterio y método, como ya hacían otros clubes desde hacía años.

La llegada de Quimet debía ser un revulsivo. Y lo fue. Su presencia dio consistencia y ambición a la vocación deportiva de muchos chicos que empezaban. Con su carácter afectuoso y a la vez sarcástico, experto en sus queridas «ciencias sociales» y apasionado hasta la médula por el deporte, conquistaba voluntades. Tenía un orden de prioridades muy claro: el hockey era casi sagrado. Cuando alguien osaba justificar una ausencia por una boda, podía soltar, con esa ironía tan suya: «no me habías dicho que te casabas», ridiculizando con elegancia cualquier excusa que se interpusiera entre el jugador y el compromiso con el equipo.

Pero su labor iba mucho más allá de enseñar a conducir una bola o perfilar un disparo. En aquellos primeros entrenamientos —cuando aún era “el señor Roca”, porque el trato de “tú” tardaría años en llegar— entregaba a cada chico una pelota de corcho prensado que no se podía perder. Todos en fila, de un lado a otro del campo, aprendían a dominarla. Él delante, marcando el ritmo; los demás detrás, a un par de metros, como un pequeño ejército disciplinado. Aquella imagen resume una manera de entender el deporte: rigor, constancia, orden y ejemplo.

Joaquim tenía mucho trabajo. Tan importante como enseñar a jugar era poner orden en aquella chavalería y transmitir una forma de entender el deporte y, por extensión, la vida. Formó a grandes jugadores, sí; pero sobre todo formó personas. Inculcó respeto, compromiso y amor por el esfuerzo bien hecho. Supo ejercer su liderazgo con inteligencia y firmeza, dejando una huella profunda y persistente que fue mucho más allá de los ocho años durante los cuales nos guio.

Gran persona y gran deportista, había practicado el atletismo en su juventud y, hasta edad avanzada, se bañaba todo el año en las playas de la Barceloneta, fiel a un estilo de vida activo y valiente. Ese espíritu resiliente era el mismo que transmitía a sus jugadores: el frío, el cansancio o las dificultades no son excusas, sino circunstancias que hay que superar.

Hoy, muchas generaciones del mundo del hockey le son deudoras. De sus consejos, de sus ironías, de su ejemplo constante. Nos queda el recuerdo de un educador con mayúsculas, de un profesional riguroso y de un hombre que supo poner el deporte al servicio de la formación humana.

Descanse en paz Quimet Roca. Su legado continúa vivo en cada entrenamiento, en cada bola conducida con disciplina, en cada joven que aprende que el hockey —como la vida— exige compromiso, pasión y carácter.

La sección de hockey del Barça lo llora con emoción sincera y profundo agradecimiento.

Joaquim Roca con el equipo juvenil del Barça en el que jugó aquella temporada su malogrado hijo Carles Roca (de pie, el segundo de derecha a izquierda, al lado del portero).

Scroll al inicio
Barcelona Hockey Club
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.